Nota de la traductora

4 de septiembre de 2014 :

Todos aquellos que tengáis conocimiento de las dos lenguas, francesa y española, y podáis por tanto cotejar el texto original con su traducción, estáis invitados a hacerme llegar vuestros comentarios sobre posibles errores de interpretación del sentido -o de cualquier otra índole-, así como soluciones alternativas que os parezcan más bellas o adecuadas en el contexto en que se inscriben.

Es mi sincero deseo que los inspirados escritos de André Baechler conserven su íntegra esencia, por lo que la corrección de cualquier error no puede sino beneficiarnos a todos. ¡Os animo pues a expresaros!

Podéis remitir vuestras cartas a: susana@a-baechler.net

Gracias a todos por adelantado y un cálido saludo,

Susana Gómez Cacho
Traductora del francés al español
http://susanagomezcacho.wordpress.com

Susana Gómez Cacho


9 de septiembre de 2014 :

Me llena de satisfacción que multitud de lectores hispanohablantes tengan ahora la oportunidad de descubrir, apreciar y agradecer las palabras de André… No es un orgullo del ego, sino una alegría del alma.

Pero lo que más deseo expresar y agradecer, en este preciso instante, es que la vida me haya dado, no solo la oportunidad de descubrirle, sino de conocerle y traducirle, puesto que conforme voy traduciendo su tierno, liviano y universal mensaje, este se va introduciendo de a poquito en mi universo mental, emocional y espiritual, y así, de a poquito, todo mi ser se va ensanchando, se va aligerando, se va llenando de alegría, día tras día, texto tras texto, palabra tras palabra.

A la vez que le traduzco, también le voy conociendo como persona, tratando, intercambiando con él, y observo que sus palabras no son solo palabras, no son en absoluto esqueletos huecos y desprovistos de sentido, sino la expresión de su estilo, de su forma de ver la vida y de estar en el mundo. Pero sobre todo, de su forma de tratar a las personas… Ahí, en el trato diario y cercano, es donde más se puede constatar que lo que dicen las palabras es el puro reflejo del Ser que las pronuncia.

Por ello, puedo dar fe de que sus palabras transmiten una verdadera experiencia. Sin duda, con simplemente leerle, muchos se darán cuenta de ello, porque llegan, llegan hasta lo más profundo.

Las traducciones nunca son perfectas. No son réplicas idénticas del original… Solo espero que pueda ir acercándome lo más posible a esa forma que tiene André de exhalar verdades… con una brisa casi imperceptible que se desliza suave pero imparable por todos los poros de nuestro cuerpo… hasta abrazar, respetuosa y cálidamente, nuestra esencia.

Gracias, André


12 de septiembre de 2014 :

El trabajo del traductor se asemeja, en un aspecto primordial, al del actor, por cuanto ninguno de los dos se limita a repetir como un loro las palabras de otro.

Antes deben, necesariamente, impregnarse del pensamiento y del sentir de la persona a quien “interpretan”. Tienen que estar “ahí” donde estaba el otro, en el momento exacto en que elaboró el mensaje. Ver con sus ojos, pensar con su mente, sentir con su corazón. Solo entonces puede, el traductor, buscar, en el baúl de su idioma, las palabras capaces de transmitir, lo más fielmente posible, el mensaje que se le confió.

Esto es particularmente necesario y constatable en la traducción literaria.

Cuando leáis, pues, un libro traducido, recordad que sus páginas son el baile a cuatro manos de dos corazones palpitando. Dos mentes individuales, pero conectadas. Unas veces más, y otras, menos.


7 de octubre de 2014 :

Estimado André, tal vez el privilegio del que disfruto, de poder traducir tus hermosos textos me da la oportunidad de ahondar en ellos más que un lector pasajero… Pero qué duda cabe de que la tarea que me has encomendado, nuestras conversaciones cotidianas en las que con infinita paciencia aclaras conmigo conceptos y matices, a la vez que intercambiamos sobre los temas que tratas, esta tomando una dimensión en mi vida del todo insospechada. No deja de sorprenderme, día tras día, la unidad que percibo a través de tu trato, tus acciones que ilustran a la perfección tu sentir y tus mas intimas convicciones. Quiero agradecer públicamente y a la vez invitar al mundo entero a conocer esa forma increíble que tienes de traducir en palabras lo que todos sentimos, lo que todos pensamos… Aunque no siempre nos lo autoricemos. Tus palabras no han nacido para ser rebatidas, ni envidiadas, ni tan siquiera imitadas… En todo caso vividas… Por cuantos lo deseen. Solo podemos agradecer su existencia y saborearlas como merecen. Solo por poder leerlas en su fuente, mercería la pena aprender francés. No digas nada, porque esto es por ti y para ti, y no quiero elogios para mi. Un gran abrazo.